jueves, 17 de abril de 2014

Por las cosas que he hecho y por las que me culpas.

Ni una gota, mi un centilitro de inspiración que rellene estos huecos que en el alma me has dejado. Nada de palabras coherentes que arreglen este corazón inerte. Éste despellejado órgano que late por costumbre e incertidumbre. En esta carretera plana está todo vacío, ya no hay frío ni hastío. Andando, subiendo a esa colina esperanzadora que te devuelve lo que un día fue tuyo pero que te arrebataron con orgullo. Sin dignidad ellos te piden credibilidad, con ansiedad ellos te piden amabilidad. ¿Que hay de las promesas? Rotas, lejanas, perdidas entre tantas escondidas. Nada de demostraciones que pongan en duda sus malas decisiones, sus acciones u opiniones dichas sin verdad y con crueldad. Esto se acaba sin rimas ni progresos, todos siguen, todos se acomodan, todos se amueldan y no hay lucha ni victoria. Quejaos después de vuestros predecibles fracasos.

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