lunes, 13 de julio de 2015

Un corazón roto envenena al cerebro.

Aquí escribimos por dolor. Por unos ojos tristes que rescatar. Por caricias asperas que necesitan otras manos, o simplemente mas tacto.

Para despedirnos, por un tiempo o para siempre.

Es extraño como en apenas un día, todo lo que gira a tu alrededor puede estropearse tanto. Como pasas de cariño a rencor, de amistad a traición, de sol a lluvia.

Son palabras que te pueden llevar al mismo infierno, pero son mas las miradas que tiene que echarte después de haberte traicionado.

Es impotencia, rabia y orgullo en un mismo compás. Son las ganas de todo y de nada. La desesperación de no saber si correr o abrazarte. De gritar o, con mucho sigilo, cerrar los ojos y hacer que el viento conteste por ti.

Es el fuego de su cuerpo y el hielo de mi alma lo que hace que comience esta batalla por hacer que nada cambie.

Es la nostalgia. El querer y no poder.

Es el vacío, necesitar escribir a toda costa y que solo salga sangre. Algún día escribiré pensando que me estas haciendo feliz, que todo va bien. Que vivo en mi ignorancia exactamente igual a mi infancia.

No te miro, no quiero hacerlo. Pero tampoco te odio, es imposible que lo haga. Sin embargo, ¿como es posible que aun así barajes tu?

Me gustaba todo aquello, la frialdad que tenias para hacerme sentir única, irremplazable y la calidez que tuviste para besar otros labios. La antítesis mas bonita que he visto en mi corta vida.

Como una revelación, como un buen graffitero bombardeando una pared vacía: no mas de diez minutos, una pieza impecable y echar por patas.


Solo que esta pieza no fue impecable. Esta destrozada.

Pero no te culpo, ¿para que? Ya todo acabó. Me doy la vuelta y empiezo a caminar. Te doy la espalda mientras me llamas. Pero no voy a girarme. Yo valgo mas que esta locura, me repito. Yo valgo mas que una mentira.

Sigo hacia delante, escuchando de fondo tus gritos de angustia, escuchando como tu vida continua sin mi. Escuchado mi felicidad al descubrir que no estoy perdida, que estoy en pie, que esto vuelve a empezar otra vez (contigo o sin ti) . Escuchando mi arrítmico corazón y queriéndome, queriéndome mucho. 
Porque si no me quiero yo, no me quiere nadie. Escribo por mi, para volver a verme y no a mirarme.