No lo sé. Intento buscar entre las paredes de mi cabeza
alguna respuesta, pero me evaden la pregunta, como tú evadiste mis besos.
¿Por qué escribo?
Desde niña siempre me ha llamado mucho la atención la magia,
pero desgraciadamente te llevaste la última baraja de cartas que me quedaba,
por lo que intento crearla desgarrando mi alma.
No necesito que el boli pinte, tampoco aplausos, pues sé que
aún me quedan muchos trucos por aprender, pero sí de tus ojos para poder
comprender que todo artista necesita su musa.
Porque si te vas, toda mi magia desaparece.
Y si te quedas, lo único que no se va es mi dolor.
Aquí escribimos por dolor. Por unos ojos tristes que rescatar.
Por caricias ásperas que necesitan otras manos, o simplemente más tacto.
Quizás escribo por amor, o desamor.
Podrías volver y rehacerme. Tal vez podrías reconstruirme,
pieza por pieza. Tranquilamente y sin prisas. Sin la angustia de que el tiempo
se esfume.
Tal vez podrías volver ha hacerme sentir una diosa, donde mi
cielo sean tus sabanas, y mi único infierno tu espalda contra la mía. Que
bonito era todo cuando tú hacías que mis palabras concordasen. Maldito sea el
edén que me arrebataste, pero si, que bonito era mirarte y sentir que mi musa
ya poseía voz, ojos, sonrisa.
Mi alegría en un cuerpo ajeno, mi angustia en unos ojos
ausentes a los míos. Tal vez si me mirases en vez de solo verme, tal vez y digo
solo tal vez, podrías contemplarme con la misma admiración con la que yo lo
hago.
Mi frustración en tu desdén.
Mi ignorancia en tu silencio.
¿Debería esperarte o seguir escribiendo?
Eras como mi antónimo perfecto, tu el rap, yo el heavy
metal, tu el sol que siempre convertía mi drama en la divina comedia, yo la
luna que nunca fallaba en llevarlo todo al trágico extremo.
Puedo seguir leyéndote cantidad de poemas, míos, suyos, de
cualquiera capaz de unir sus sentimientos y tranformarlos en magia,y aun así no
encontraría los versos adecuados que definan esta incertidumbre.
¿Debería continuar, o, has parado ya de leer?
¿Porque tanta cobardía en ser sincero? ¿Porque tanta locura
en mi cabeza? ¿Porque no pude creerte?
Tenías razón, esta presión me absorbe.
¿Es ausencia de palabras o de sentimientos?
Pienso que podría estar escribiendote toda la noche y el nudo
en mi estomago no se habría disuelto. Creo que tengo muchas historias que
contarte, mucho que darte y poco de tu tiempo para relatarme, asi que vuelve;
vuelve a mí de una vez, Mírame y envuelveme en mi pulso disparado cada vez que
me tocas. Lucha conmigo por este nuestro reino, no me dejes sola, no me
abandones ahora que la cuerda esta deshilachada. Quedate conmigo. ¿Hay cojones?
No es un secreto que ya nada es como antes, no me siento a
gusto contigo. No consigo encontrar arreglo para el destrozo que me hizo tu
maldita huida. Jamás he sabido usar las palabras contigo, eramos mas de
canciones, de noches frias, alcohol, y un par de lagrimas al descubierto.
Eramos. Eramos uno. El amor que muchos buscan, pero tal vez fue demasiado
pronto.
No supimos cuidarnos, y la sangre apago el fuego.
Desde mi punto d vista, y en contra de mis principios, nada
me importaba mas que tu cuando estabas cerca, era incapaz de centrarme en algo
mas que no fuesen tus ojos.
Es complicado tener la suerte de conocer a una persona que
sabe casi al cien por cien de ti, mas que cualquiera. Con el tiempo comprendes
que cuando esa persona aparece, nunca nadie llegará a conocerte tanto, porque
no hay peor enemigo que tu corazon, ni peor testigo que unos ojos ciegos.
Hoy dia, no recuerdo que paso, no tengo en mi mente imágenes
de ninguna despedida, aunque opino que nuestra historia la merecia, no hubo
canciones, ni frio, ni alcohol, ni una carta, solo el sonido de nuestras almas
separadose poco a poco.
Piso las cenizas de lo que una vez hubo y me lamento, me
estremezco, y pienso que todo lo que tengo, tu me lo regalaste. Y yo nunca supe
agradecértelo. Ni sabré.