martes, 24 de enero de 2017

Reconstruyendo mi cabeza

Volver a reventar, a plasmar en el folio el resto de mis vísceras, a escribir tanta tinta como sangre contenga el bolígrafo, a no echarte de menos, a tocarte.

Volver a sentir, porque cariño, desde que te fuiste el huracán de mi interior sigue girando, y girando, pero nunca gira lo suficiente para volverte a ver.

Tienes que entender que el rencor se fue cuando decidiste no volver, que todo cambió, que la luz se apagó, que quizás ya no te esté esperando, pero que por otro lado, si vuelves ayúdame a ordenar mi desastre, porque a este caos le falta tu fuego.

Ya hace un tiempo que mi alma no habla, mis dedos no escriben y mi cabeza no hace más que ponerle excusas al folio para no escribir tu nombre. 
Si lo digo se hará real, me repito, si lo digo no habrá beso ajeno que te impida volver a mi cabeza.
Es irónico cómo la vida trata, con una constante obsesión, de separarnos haciendo que todo el cuerpo vibre cuando me miras.
Es irónico tratar de alejarte cuando todos los caminos que recorro acaban en tu cama. Y créeme que me gustaría parar este bucle de una maldita vez, cerrar los ojos y hacer como si tus labios nunca hubiesen pasado por mi cuello, pero entonces empiezo a desangrarme y me hundo y grito clemencia y susurro vuelve y quédate pero no lo haces entonces enloquezco mientras sigo desangrándome por el roce de tu piel.
Hay veces, que cuando conoces a una persona, sin saber como, la acabas cediendo toda la lealtad de tu alma y entonces es cuando estas perdido, porque da igual cuantas personas conozcas, de cuantas te enamores, cuantas te fallen y cuantas no, que al final siempre acabarás volviendo donde tienes el alma.


jueves, 21 de abril de 2016

20 de Abril, vomitando recopilaciones.

No lo sé. Intento buscar entre las paredes de mi cabeza alguna respuesta, pero me evaden la pregunta, como tú evadiste mis besos.
¿Por qué escribo?
Desde niña siempre me ha llamado mucho la atención la magia, pero desgraciadamente te llevaste la última baraja de cartas que me quedaba, por lo que intento crearla desgarrando mi alma.
No necesito que el boli pinte, tampoco aplausos, pues sé que aún me quedan muchos trucos por aprender, pero sí de tus ojos para poder comprender que todo artista necesita su musa.
Porque si te vas, toda mi magia desaparece.
Y si te quedas, lo único que no se va es mi dolor.
Aquí escribimos por dolor. Por unos ojos tristes que rescatar. Por caricias ásperas que necesitan otras manos, o simplemente más tacto.
Quizás escribo por amor, o desamor.
Podrías volver y rehacerme. Tal vez podrías reconstruirme, pieza por pieza. Tranquilamente y sin prisas. Sin la angustia de que el tiempo se esfume.
Tal vez podrías volver ha hacerme sentir una diosa, donde mi cielo sean tus sabanas, y mi único infierno tu espalda contra la mía. Que bonito era todo cuando tú hacías que mis palabras concordasen. Maldito sea el edén que me arrebataste, pero si, que bonito era mirarte y sentir que mi musa ya poseía voz, ojos, sonrisa.
Mi alegría en un cuerpo ajeno, mi angustia en unos ojos ausentes a los míos. Tal vez si me mirases en vez de solo verme, tal vez y digo solo tal vez, podrías contemplarme con la misma admiración con la que yo lo hago.
Mi frustración en tu desdén.
Mi ignorancia en tu silencio.
¿Debería esperarte o seguir escribiendo?
Eras como mi antónimo perfecto, tu el rap, yo el heavy metal, tu el sol que siempre convertía mi drama en la divina comedia, yo la luna que nunca fallaba en llevarlo todo al trágico extremo.
Puedo seguir leyéndote cantidad de poemas, míos, suyos, de cualquiera capaz de unir sus sentimientos y tranformarlos en magia,y aun así no encontraría los versos adecuados que definan esta incertidumbre.
¿Debería continuar, o, has parado ya de leer?
¿Porque tanta cobardía en ser sincero? ¿Porque tanta locura en mi cabeza? ¿Porque no pude creerte?
Tenías razón, esta presión me absorbe.
¿Es ausencia de palabras o de sentimientos?
Pienso que podría estar escribiendote toda la noche y el nudo en mi estomago no se habría disuelto. Creo que tengo muchas historias que contarte, mucho que darte y poco de tu tiempo para relatarme, asi que vuelve; vuelve a mí de una vez, Mírame y envuelveme en mi pulso disparado cada vez que me tocas. Lucha conmigo por este nuestro reino, no me dejes sola, no me abandones ahora que la cuerda esta deshilachada. Quedate conmigo. ¿Hay cojones?
No es un secreto que ya nada es como antes, no me siento a gusto contigo. No consigo encontrar arreglo para el destrozo que me hizo tu maldita huida. Jamás he sabido usar las palabras contigo, eramos mas de canciones, de noches frias, alcohol, y un par de lagrimas al descubierto. Eramos. Eramos uno. El amor que muchos buscan, pero tal vez fue demasiado pronto.
No supimos cuidarnos, y la sangre apago el fuego.
Desde mi punto d vista, y en contra de mis principios, nada me importaba mas que tu cuando estabas cerca, era incapaz de centrarme en algo mas que no fuesen tus ojos.
Es complicado tener la suerte de conocer a una persona que sabe casi al cien por cien de ti, mas que cualquiera. Con el tiempo comprendes que cuando esa persona aparece, nunca nadie llegará a conocerte tanto, porque no hay peor enemigo que tu corazon, ni peor testigo que unos ojos ciegos.
Hoy dia, no recuerdo que paso, no tengo en mi mente imágenes de ninguna despedida, aunque opino que nuestra historia la merecia, no hubo canciones, ni frio, ni alcohol, ni una carta, solo el sonido de nuestras almas separadose poco a poco.
Piso las cenizas de lo que una vez hubo y me lamento, me estremezco, y pienso que todo lo que tengo, tu me lo regalaste. Y yo nunca supe agradecértelo. Ni sabré.


lunes, 28 de septiembre de 2015

Mi rey.

Oberva mi vacío. Tiene su peculiar encanto si te propones a sacarle partido. Tiene varios nombres incrustados a conciencia. Varios sentimientos de rabia y dolor. Mi vacío esta casi lleno de recuerdos que me censuran.
Te miro después de tanto tiempo y se que nada ha cambiado, que yo sigo aullando por tenerte y que tú en cambio no necesitas mas que mi ausencia para ser feliz. Perdona mi estúpida constancia de dolerme. Porque me dueles. Me duele el recuerdo que me llena y me vacía, el de tenerte pero a medias; las que ya no llevo; las que me quitabas.
La dramática constancia de confesarte por las noches, de no llamarte salvo en sueños, de autodestruirme con tu retrato cada mañana.
Y es que no te vas nunca. 
Y el pecho me presiona con fuerza.
Y la garganta me dice que pare.
Pero no paro. Mis pulmones piden clemencia y mi cabeza les manda callar.
Aqui todos hablan pero ninguno dice nada. 
Tu boca no me mira y tus ojos no me reclaman, siento todo esto. Siento sentir. Siento que no lo hagas. 
Envuelveme en tus sábanas mi rey, y provoca el inminente adios del que nadie se libra.  Bésame una última vez y susurrame el te quiero que nunca has dicho, pero vete.
Sal de mi, querido. 
No quiero tener conceptos equivocados, no quiero perderme en cada constelación que me enseñas, en cada mundo que me presentas,no quiero quererte.
Pero cuidate, cuidate como nunca lo he hecho, cuidate como nunca me dejaste hacerlo. 
Mi cabeza como tu corazón, en ruinas. Yo reconstruyendo y tu bombardeando.
Buenas noches mi rey, te diré te quiero cuando no estés escuchando. 

lunes, 13 de julio de 2015

Un corazón roto envenena al cerebro.

Aquí escribimos por dolor. Por unos ojos tristes que rescatar. Por caricias asperas que necesitan otras manos, o simplemente mas tacto.

Para despedirnos, por un tiempo o para siempre.

Es extraño como en apenas un día, todo lo que gira a tu alrededor puede estropearse tanto. Como pasas de cariño a rencor, de amistad a traición, de sol a lluvia.

Son palabras que te pueden llevar al mismo infierno, pero son mas las miradas que tiene que echarte después de haberte traicionado.

Es impotencia, rabia y orgullo en un mismo compás. Son las ganas de todo y de nada. La desesperación de no saber si correr o abrazarte. De gritar o, con mucho sigilo, cerrar los ojos y hacer que el viento conteste por ti.

Es el fuego de su cuerpo y el hielo de mi alma lo que hace que comience esta batalla por hacer que nada cambie.

Es la nostalgia. El querer y no poder.

Es el vacío, necesitar escribir a toda costa y que solo salga sangre. Algún día escribiré pensando que me estas haciendo feliz, que todo va bien. Que vivo en mi ignorancia exactamente igual a mi infancia.

No te miro, no quiero hacerlo. Pero tampoco te odio, es imposible que lo haga. Sin embargo, ¿como es posible que aun así barajes tu?

Me gustaba todo aquello, la frialdad que tenias para hacerme sentir única, irremplazable y la calidez que tuviste para besar otros labios. La antítesis mas bonita que he visto en mi corta vida.

Como una revelación, como un buen graffitero bombardeando una pared vacía: no mas de diez minutos, una pieza impecable y echar por patas.


Solo que esta pieza no fue impecable. Esta destrozada.

Pero no te culpo, ¿para que? Ya todo acabó. Me doy la vuelta y empiezo a caminar. Te doy la espalda mientras me llamas. Pero no voy a girarme. Yo valgo mas que esta locura, me repito. Yo valgo mas que una mentira.

Sigo hacia delante, escuchando de fondo tus gritos de angustia, escuchando como tu vida continua sin mi. Escuchado mi felicidad al descubrir que no estoy perdida, que estoy en pie, que esto vuelve a empezar otra vez (contigo o sin ti) . Escuchando mi arrítmico corazón y queriéndome, queriéndome mucho. 
Porque si no me quiero yo, no me quiere nadie. Escribo por mi, para volver a verme y no a mirarme.

miércoles, 1 de abril de 2015

Todo vuelve menos la ocasión de vernos.

Podrías volver y rehacerme. Tal vez podrías reconstruirme, pieza por pieza. Tranquilamente y sin prisas. Sin la angustia de que el tiempo se esfume.
Tal vez podrías volver ha hacerme sentir una diosa, donde mi cielo sean tus sabanas, y mi único infierno tu espalda contra la mía. Que bonito era todo cuando tú hacías que mis palabras concordasen. Maldito sea el edén que me arrebataste, pero si, que bonito era mirarte y sentir que mi musa ya poseía voz, ojos, sonrisa.
Mi alegría en un cuerpo ajeno, mi angustia en unos ojos ausentes a los míos. Tal vez si me mirases en vez de solo verme, tal vez y digo solo tal vez, podrías contemplarme con la misma admiración con la que yo lo hago.
Mi frustración en tu desdén.
Mi ignorancia en tu silencio.
¿Debería esperarte o seguir escribiendo?
Eras como mi antónimo perfecto, tu el rap, yo el heavy metal, tu el sol que siempre convertía mi drama en la divina comedia, yo la luna que nunca fallaba en llevarlo todo al trágico extremo.
Puedo seguir leyéndote cantidad de poemas, míos, suyos, de cualquiera capaz de unir sus sentimientos y tranformarlos en magia,y aun así no encontraría los versos adecuados que definan esta incertidumbre.
¿Debería continuar,o, has parado ya de leer?
¿Porque tanta cobardía en ser sincero? ¿Porque tanta locura en mi cabeza? ¿Porque no pude creerte?
Tenías razón, esta presión me absorbe.
¿Es ausencia de palabras o de sentimientos?
Pienso que podría estar escrbiendote toda la noche y el nudo en mi estomago no se habría disuelto. Creo que tengo muchas historias que contarte, mucho que darte y poco de tu tiempo para relatarte, asi que vuelve; vuelve a mí de una vez, Mírame y envuelveme en mi pulso disparado cada vez que me tocas. Lucha conmigo por este nuestro reino, no me dejes sola, no me abandones ahora que la cuerda esta deshilachada. Quedate conmigo. ¿Hay cojones?


miércoles, 4 de marzo de 2015

No habrás llegado hasta que todo lo hayas perdido.

Y es que lo siento tanto, tanto en mi. Tanto no poder darte lo que mereces. Todo lo que me das. Siento tanto no ser lo que buscas, y que tu no seas lo que busco yo.
Eramos la copia exacta del amor mas inusual y verdadero capaz de ver lo inexistente, de jamas hacer tripas corazón, de no tragarnos nuestro orgullo y de nunca hablar los problemas. Porque eramos uno de ellos. Un maldito problema que como tantos otros no tienen solución. Eramos puro fuego ahogado en un vaso de agua. Una llama en la boca del estomago que nos consumía lentamente.
Desde el primer día empezó la cuenta atrás, no era vivir si no sobrevivir. Y es que poco a poco empiezas a sentirte débil, frustrada, cansada. Y es que no hay rama que avive este fuego. Por que hemos sido nosotros mismos quien le hemos apagado.
Hablábamos de justicia, pero dime, ¿Dónde esta la justicia si tengo prohibido el roce de tus labios? No hay nada coherente a lo que a mi respecta cuando hablo de ti, de nosotros. Es un poder y no querer. Un necesitar y repudiar. Un todo ahora pero no puedo. Un nada después pero te necesito, pero vuelve. En la cuerda floja pero irrompible.
Nos creíamos vulnerables, pero que coño, ¿quien puede con nosotros? Somos la constancia de un amor que se odia. Un amor que por intentar superarse, por crecer, esta acabando en la miseria de la soledad. No mantengas la esperanza, ésto está apunto de acabarse una vez más. Y de empezar otra vez. Como siempre.
Moría detrás tuyo, te mataba cuando te tenía en frente. Y es que no te soporto, y a la inversa. Pero que así es nuestro mecanismo, ida y vuelta, recorriendo las manecillas del reloj mientras vivimos juntos y lejos, hasta que suena el ¡boom! y nos detenemos en el mismo minuto, a la misma hora por un par de centésimas de segundo que vuelve a repetir el mismo cuento, con el mismo final y el mismo comienzo.

miércoles, 28 de enero de 2015

Imaginación y palabras; tuya.

Y,¿Qué hacia después de aquello? Mi cuerpo bañado en sangre, inmovilizado y aun asustado. Mi corazón latiendo a toda velocidad y partido, con mas ''suerte'' que el tuyo, ya que te han arrebatado el bombeo, los latidos; Que hacer ahora. En este callejón no hay puertas que patear, ni cristales que romper. Aquel encapuchado, frenético, psicópata, maldito hijo de puta. Me ha robado. Me lo ha quitado. Me acaba de arrebatar la única libertad que tenia; acaba de acuchillar mi alma vestida con los ojos de un hombre que un día me miraba con toda la fuerza posible que un ser humano puede tener.
Me encontraba de pie, investigando y analizando si moverme, si agacharme para tapar ese cuerpo mutilado que un día fue mio. Que te ha hecho, mi amor. ¿Cómo puedo hacer que te sientas mejor? Me agaché sigilosa, con cuidado. Temía que si el viento soplaba tu te irías con su partida. La sangre no dejaba de pulular, y mi voz se hacia de rogar. Intentaba decirte que te tranquilizaras, que todo saldría bien, aun sabiendo que no era cierto. Intentaba tocarte, devolverte a la calma y hacer que tu sueño eterno llegara cuanto antes para cesar tu dolor. Te cogí la mano, y juraría que aun seguías caliente cuando tu último gemido salió disparado, creí escucharte un ''adiós'' pero era mi voz quien susurró aquellas palabras. Supe que ese día era mi principio del fin.
Me alejé, ceñida a mi itinerario de venganza. Caminaba sin ningún sitio a donde ir. Sin mirar atrás. Sin echar la vista a tu cuerpo ensangrentado y solo. Me odié a mi misma por abandonarte en aquel lugar donde nunca tendríamos que haber pisado. Pero no me paré. Continué mi camino.
No recuerdo nada más de los siguientes cuatro años, salvo palabras de compasión, miradas llenas de lastima, y caricias afligidas.Lagrimas de la gente que una vez fue tuya, como yo. Que te echaba en falta. Como yo. Que estaba dolida. Como yo. No quería nada de eso. No quería.

Mis familiares me ingresaron en un lugar del que aprendí a ver en vez de a mirar. Lo llamaban centro de salud mental. Yo lo apelaba ''puto loquero de mierda'' . Los celadores, a los que llamaba ''Putos bata-blanca'' me diagnosticaron esquizofrenia. Decían que mí cerebro había creado un trauma agudo pero tratable, bastante normal después de haber presenciado una muerte tan espeluznante de un ser querido. Mi opinión se las pasaban por los cojones, pero yo sabia que no era así. El amor de mi vida había sido asesinado y torturado por alguien cuya cara desconocía, y lo único que yo ansiaba era venganza, lo primordial para mi en estos cuatro años atrás, era su sangre.

Estuve encerrada en ese maldito lugar seis meses. De los cuales, mi familia/seres queridos no se molestaron en venir a ver como estaba mi gran trauma o esquizofrenia. Solo una persona venia a visitarme cada dos semanas, una tal Bárbara Leiman. No entraré en detalles de como fisicamente llego a atraerme tanto, casi hasta seducirme. Sus visitas llegaron incluso hasta ser mas continuas. Creia que me enamoraba de esa mujer. Creia que la poca vida que me quedaba se estaba esfumando cuando cruzaba el umbral del loquero al exterior. Le supliqué que me sacara de mi cueva. Yo seria suya si lo hacia. Nunca lo hizo. Sin embargo mi cuerpo llevaba grabado su nombre a fuego.

En esos seis meses, la hice el amor en tan repetidas ocasiones que incluso pensé que se quedaría dentro de mi hasta mi muerte. Y aunque así fue, no sucedió de esa manera.
Mi deseo hacia ella cada día se profundizaba más, y más, y más. No podía dejar de tocarla ni de besarle continuamente. La señorita Leiman me repetía que me rescataría de allí en cuanto entendiese ciertas cosas. Ya que lo cierto es que no entendía nada. Me saco a mi amor de la cabeza, del corazón y de mi alma para invadirme ella. La detestaba por hacerme traicionar a mi gran salvador. Pero la amaba por devolverme mis palabras.

Ella le mató.

Cuando me lo dijo, mi sed de sangre se sacio. Lo sabia. Algo dentro de mi un día lo supo, pero me negaba reconocerlo y mucho mas a descubrir el porque lo hizo. Mis ojos se nublaron cuando las palabras ''Yo'' y ''Maté'' se juntaron pronunciadas en sus labios como si de un saludo se tratase. En ese momento aquella venganza que tanto ansiaba se desvaneció. Ella sonreia. Como si hubiese planeado todo esto y riese tras su victoria.

¿Porque?

Bárbara nunca me dijo el por que. Me mató antes.

Me acuchillo lentamente, mientras sonreia y me besaba. Mientras yo gemia de placer. Mientras aquella mujer terminó por arrebatarme mi vida, mi cuerpo, mi alma, y mi corazón.

Mientras yo la amaba.

Y asi morí. Primero mutilada en un cuerpo ajeno. Y luego amando locamente a una jodida psicopata, diosa de mi edén sangriento.

Soy tuya.