martes, 7 de octubre de 2014

Buenas noches Barcelona.

No sabes como me gustaría que la primavera llegara con tu regreso, a veces pienso que los días pasan pero el tiempo no oscila, no cambia. Los minuteros siempre van igual,y en cambio esta impotencia revienta la cuerda. Ya no hay nada que pueda hacer y sin embargo soy incapaz de quedarme quieta mirando como te vas, examinando cada detalle, como si fueses a recapacitar y vuelvas a mi.¿A que estoy esperando? Quizás ni trece rosas lo arreglen, definitivamente no lo harán, y tu silencio no me ayuda en esta lucha interna, tus ojos me niegan, y tu decepción me destroza.
Hubo templanza,hay añoranza y sin dudar habrá amor, pero faltó lealtad, y los pilares se derrumbaron. Quisiera gritarle a tu alma que fue una locura, todo en su sumiso esplendor, que la culpa me esta negando, me esta recordando que lo hice mal, que no tendrá remedio, que no habrá perdón, pero desde el puente más alto te susurro, mientras el revuelo de gente me grita, que quizás si lo haya, han pasado dos inviernos y el frío ha entrado por mis huesos. No espero respuesta. Se que no la habrá. Pero tú, ya eres consciente de que el minutero no se ha movido, desde que a cal y canto has cerrado la puerta, lo has visto, y permiteme que te diga que este hecho no cambiará. Ni este, ni ninguno.
Silencio.
Al unísono esta sangre gotea, pero no hay heridas, al menos no externas. Me recriminabas que era yo, quien no sabia querer, o que mi manera no era la correcta para ti, pero cariño, un corazón roto solo sabe querer a ratos, tu me diste esos "ratos" pero seguía estando roto. Ahora, tu podrás comprobarlo y corrobar que lo que digo es cierto, que no miento. Pero si cometo errores, y tu, también.